Proyecto BESS Chingolo: cómo funcionará la nueva usina de almacenamiento de energía mediante baterías
En el sur del Gran Buenos Aires, estamos desarrollando y construyendo una de las primeras usinas de almacenamiento de energía en baterías de litio a gran escala del país. El proyecto incorpora una tecnología inédita para el sistema eléctrico argentino y permitirá almacenar energía para entregarla cuando la demanda de la red lo requiera.
En el corazón del conurbano bonaerense, Sullair Argentina construye una de las primeras usinas de almacenamiento de energía en baterías BESS (por sus siglas en inglés: “Battery Energy Storage Systems”) a gran escala del país.
Se trata de una infraestructura capaz de acumular energía cuando existe disponibilidad en la red y entregarla en los momentos de mayor demanda. El proyecto forma parte de AlmaGBA, la primera licitación de almacenamiento eléctrico a gran escala en Argentina impulsada por Cammesa (Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico). En ese marco, estamos construyendo el nodo Chingolo, en el sur del AMBA, con una capacidad adjudicada de 24 MW.
Qué es un sistema BESS y por qué resulta clave para la red eléctrica
A diferencia de una central de generación convencional, una usina BESS no produce energía: la almacena para ponerla a disposición de la red cuando resulta necesario. Por ejemplo, para solucionar la congestión de las líneas de transmisión y reducir los cortes de luz.
“En verano suelen producirse picos de consumo que exigen al máximo la capacidad de la red. Este tipo de sistemas permite almacenar energía cuando la demanda es menor y liberarla cuando el sistema necesita un refuerzo", explica Emiliano Mautone, Jefe de Proyecto de Sullair Argentina a cargo de la obra.
Una vez en operación, la planta tendrá capacidad para entregar 24 MW de potencia de forma continua durante cinco horas, con un tiempo de recarga equivalente. Permitirá mejorar la estabilidad del sistema eléctrico, reducir el impacto de los picos de demanda y aprovechar con mayor eficiencia la energía disponible en la red.
La instalación estará compuesta por 28 contenedores, cada uno equipado con un Sistema de Gestión de Baterías (BMS, por sus siglas en inglés). Esta tecnología supervisa, controla y optimiza la carga y descarga de los distintos módulos o celdas, permitiendo que todo el sistema opere de manera equilibrada, segura y eficiente. El sistema fue diseñado para operar durante quince años sin necesidad de reemplazar las baterías.
Construcción y operación: un compromiso de largo plazo
El proyecto Chingolo, emplazado en la localidad de Bernal Oeste, es lo que en la industria se llama greenfield: implica desarrollar toda la infraestructura desde cero, sobre un terreno sin instalaciones operativas previas. Movimiento de suelo, accesos internos, fundaciones de hormigón, tendidos eléctricos, subestación y ubicación de los contenedores de batería. Además de dos intervenciones fuera del predio: una línea de media tensión de 400 metros que cruza una ruta provincial y la ampliación de la sala eléctrica en la subestación de la empresa Edesur, donde la usina se conecta a la red.
Una vez terminada la construcción, Sullair Argentina no se retira: también operará la usina. La compañía será la encargada de garantizar la disponibilidad de los 24 MW día a día, mantener el sistema en condiciones operativas y responder frente a la distribuidora eléctrica.
Un socio tecnológico estratégico
El sistema incorpora tecnología de Wärtsilä, una compañía de origen finlandés, con experiencia internacional en soluciones modulares de almacenamiento energético y gestión inteligente de redes eléctricas, con la que Sullair Argentina ya ha trabajado en otros proyectos energéticos desarrollados en el país. Su plataforma de control permite administrar la carga y descarga de las baterías, optimizando el desempeño del sistema y adaptándose a los requerimientos operativos de la red.
Para Sullair Argentina, el proyecto “BESS Chingolo” significa asumir un nuevo desafío y participar en el desarrollo de una tecnología que recién comienza a incorporarse al sistema eléctrico argentino. En un mercado que empieza a explorar el almacenamiento energético a gran escala, la experiencia adquirida en este proyecto será un activo estratégico para el futuro del sector.
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